domingo, 26 de octubre de 2008

Cuento Sufi


Esta es una famosa historia sufi:
Un emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino cuando se encontró con un mendigo. Le preguntó: "¿Qué quieres?".
El mendigo se rió y dijo: "Me preguntas como si tú pudieras satisfacer mi deseo".
El rey se rió y dijo: "Por su puesto que puedo satisfacer tu deseo ¿Qué es? Simplemente dímelo".
Y el mendigo dijo: "Piénsalo dos veces antes de prometer".
El mendigo no era un mendigo cualquiera, había sido el Maestrao del Emperador en una vida pasada. Y en esta vida le había prometido: "vendré y trataré de despertarte en tu próxima vida. En esta vida no lo has logrado, pero volveré". El rey lo había olvidado por completo: ¿quién se acuerda de sus vidas pasadas? Insistió: "Te daré cualquier cosa que pidas. Soy un emperador muy poderoso,, ¿qué puedes tu desear que yo no pueda darte?".
El mendigo le dijo: "Es un deseo muy simple ¿Ves esta escudilla? ¿Puedes llenarla con algo?":
"Por supuesro" -dijo el emperador. Llamó a uno de sus seridores y le dijo: "Llena de dinero la escudilla de este hombre". El servidor trajo un poco de dinero y lo echó en la escudilla... y el dinero despareció. Echó más y más y apenas lo echaba desaparecía. La escudilla del mendigo estaba siempre vacía.
Todo el palacio se reunió. El rumor se corrió por toda la ciudad y una gran multitud se reunió allí. El prestigio del emperador estaba en juego. Les dijo a sus servidores: "Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no debe derrotarme".
Diamantes, perlas, esmeraldas...los tesoros se iban vaciando. La escudilla parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba allí reunida en completo silencio. El rey se arrojó a los pies del mendigo y admitió su derrota. Le dijo: "Has ganado, pero antes de que te vayas, satisface mi curiosidad, ¿de qué está hecha tu escudilla?".
El mendigo se rió y dijo: "Está hecha del mismo marerial que la mente humana. No hay ningún secreto... simplemente está hecha de deseos humanos".



"Es hora de que dejes de buscar fuera de ti mismo lo que te haría feliz. Mira hacia adentro."

4 comentarios:

Mira_azevedo dijo...

Raquel,


Siempre hemos tendido a mirar al cielo buscando respuestas a nuestros problemas, creyendo firmemente en que ahí estaban, suponiendo que las respuestas están en otras personas, fuera de nosotros.
Aunque también hemos oído siempre que hay que buscar en nuestro interior la FUENTE que jamás se agota y así descubriremos todas las respuestas necesarias.
Así pensó yo .Se buscamos en nuestro interior surgirán muchas respuestas a preguntas que quizá nunca nos hemos atrevido a expresar en voz alta. Pues, mira tu interior y seremos mas felices.

Gracias por su cariño y atención.
Un abrazo desde el alma

Bacdiras dijo...

Una historia sufí fantástica. Mira que intentamos atiborrarnos de deseos. A veces creemos que sólo los experimentamos hacia las cosas materiales, pero tamibién creo que los podemos experimentar hacia las emociones, las experiencias, la información, el conocimiento; en definitiva cualquier cosa ya sea material o no, que avive esas ansias.
Parar de vez en cuando, revisar y hacer limpieza no viene nada mal.
Un besillo

Sandra... dijo...

Ayyy Raquel!! Yo ya no sé si creer en casualidades (que ya sé que no son tales.. sino causalidades). Y te cuento por qué...
No sé por qué motivo, en la semana que estuve de vacaciones, en varias ocasiones hablé con mi esposo de este tema: sobre que la felicidad no se encuentra "afuera" (especialmente en bienes materiales), sino que hay que buscarla y tenerla dentro de uno!!
Y ahora vengo a visitarte y me encuentro con este cuento... casualidad??? nooooooo!!!!
Te mando un beso grande♥♥

(vas a empezar un blog de tarot?? guauuuuuuuuu!!!!)

Natacha dijo...

RAquel.... nunca dejamos de desear más y más...
Supongo que de cosas materiales nunca estamos hartos...
Qué pobre era ese emperador, ¿verdad?
Un beso, mi niña
Natacha.